Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino

Evangelio del sábado, 6 de junio de 2026

Calendario Litúrgico del sábado, 6 de junio de 2026

Sábado del IX semana del Tiempo ordinario

Lecturas y Evangelio de hoy

Primera lectura: 2 Timoteo 4, 1-8
Salmo Responsorial: Salmo 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22
Aclamación antes del Evangelio: Mateo 5, 3
Evangelio: Marcos 12, 38-44

Color litúrgico: Verde

sábado, 6 de junio de 2026: Lectura & Salmo Responsorial & Evangelio & Reflexión

Primera lectura

2 Timoteo 4, 1-8

Querido hermano: En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, te pido encarecidamente, por su advenimiento y por su Reino, que anuncies la palabra; insiste a tiempo y a destiempo; convence, reprende y exhorta con toda paciencia y sabiduría.

Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por sus propias pasiones, se rodearán de maestros que les halaguen el oído; se harán sordos a la verdad y sólo escucharán las fábulas.

Tú, en cambio, sé siempre prudente, soporta los sufrimientos, cumple tu trabajo de evangelizador y desempeña a la perfección tu ministerio.

Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.

Salmo Responsorial

Salmo 70, 8-9. 14-15ab. 16-17. 22

R. (cf. 15a) Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Mis labios no han cesado de alabarte
y pregona tu gloria todo el día.
Señor, en la vejez no me rechaces
no me abandones, falto de energías. R.
R. Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
En ti, Señor, yo seguiré confiando,
y más y más te alabará mi boca.
Yo proclamaré siempre tu justicia
y a todas horas, tu misericordia. R.
R. Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
Tus hazañas, Señor, alabaré;
diré a todos que sólo tú eres justo.
Me enseñaste a alabarte desde niño
y seguir alabándote es mi orgullo. R.
R. Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.
La lealtad del Señor para conmigo
celebrará mi lira.
Al Santo de Israel, a ti, Dios mío.
cantaré con mi cítara. R.
R. Mi boca, Señor, anunciará siempre tu salvación.

Aclamación antes del Evangelio

Mateo 5, 3

R. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
R. Aleluya.

Evangelio

Marcos 12, 38-44

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Estos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.

Reflexión

  • Debéis dar lo que os cueste alguna cosa. No basta con dar solamente eso de lo que podéis prescindir, sino también de aquello de lo que no podéis ni queréis prescindir. A eso yo le llamo el amor en acto (Santa Teresa de Calcuta)

  • La viuda que, en su miseria, echa en el tesoro del templo ‘todo lo que tenía para vivir’ (Mc 12,44). Su pequeña e insignificante moneda se convierte en un símbolo elocuente: esta viuda no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona (Benedicto XVI)

  • El amor de la Iglesia por los pobres pertenece a su constante tradición. Está inspirado en el Evangelio de las bienaventuranzas, en la pobreza de Jesús, y en su atención a los pobres. El amor a los pobres es también uno de los motivos del deber de trabajar, con el fin de ‘hacer partícipe al que se halle en necesidad’ (Ef 4,28). No abarca sólo la pobreza material, sino también las numerosas formas de pobreza cultural y religiosa (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.444)

  • Santo del día

    Versículo del Día

    📖 Evangelio de hoy
    🙏 Vísperas
    📅 Calendario Litúrgico