Santo del Día
"Un Testimonio de Fe y Amor"
Cada día, la Iglesia nos presenta la vida de un santo o santa, un testimonio vivo de fe, entrega y amor a Dios. El Santo del Día es una inspiración para nuestro camino espiritual, recordándonos que todos estamos llamados a la santidad, sin importar nuestras circunstancias.
Las historias de los santos nos muestran que la fidelidad a Dios se vive en lo cotidiano, en el servicio a los demás y en la confianza absoluta en su providencia. Algunos fueron mártires, otros misioneros, algunos vivieron en la humildad y el silencio, pero todos compartieron un amor ardiente por Cristo y su Evangelio.
Al conocer la vida del Santo del Día, encontramos un modelo a seguir, un hermano o hermana en la fe que intercede por nosotros. Nos enseñan con su ejemplo cómo perseverar en la oración, cómo enfrentar las dificultades con esperanza y cómo amar sin medida.
Los santos no fueron personas perfectas, sino seres humanos que, con sus virtudes y debilidades, permitieron que Dios obrara en sus vidas. Nos muestran que la santidad no es un ideal inalcanzable, sino una llamada real a vivir el amor en plenitud.
Que cada Santo del Día nos ayude a crecer en nuestra relación con Dios y a fortalecer nuestra fe. Que podamos aprender de su ejemplo y pedir su intercesión para seguir el camino de Cristo con alegría y determinación.
Hoy es una nueva oportunidad para inspirarnos en su vida y acercarnos más a Dios. ¡Que el Santo del Día nos guíe e ilumine nuestro caminar hacia la santidad! ✝️✨📖
Médico en Armenia, más tarde obispo, según antiguos relatos realizó numerosos milagros, entre los cuales la curación de un muchacho de una espina de pez clavada en la tráquea. Por no haber renegado la fe, fue despellejado vivo en el 316. Es invocado por el dolor de garganta.

Oscar fue un gran erudito que ya desde muy joven fue estudiante de los benedictinos en la Abadía de Corbie, cerca de Amiens, en Picardía, en el norte de Francia. Allí regresó más tarde para hacerse monje y luego fue nombrado "maestro interno", un puesto que ocupó en la nueva Corbie, una comunidad nacida en Sajonia.
La misión en el Gran Norte
En 826 Oscar partió para Dinamarca con el nuevo Rey Harald que acaba de bautizar, pero después de sólo un año el soberano se vio obligado a dejar el trono. Oscar siguiò entonces al monje Vittmaro en su misión a Suecia, donde el rey local era tolerante con la predicación de la fe en Cristo; creencia nueva considerada como la religión de los forasteros y de los prisioneros de guerra. Los resultados fueron tan buenos que el nuevo emperador Luis "el Piadoso" alentó el nacimiento de una nueva estructura eclesiástica en estas tierras, que tuvo como sede Hamburgo, de este lado del mar. De ese modo Oscar se convirtió en obispo.
La semilla de la evangelización
Cuando Lodovico murió, el imperio comenzó a desmoronarse también por las incursiones de pueblos invasores como los Normandos que devastaron los territorios del norte de Europa en esos años. La destructiva ola vikinga llegó tambièn a Hamburgo, tanto que Oscar se vio obligado a refugiarse en Bremen donde, como obispo, pasó los últimos años de su vida trabajando, según algunas fuentes, en la edicion de una Biblia para los pobres. En la catedral de la ciudad se conservan algunos fragmentos de esa antigua Biblia. Murió en el año 865, sin haber visto realizado el sueño de una profunda evangelización del Norte de Europa, pero con la alegría de haber sembrado en esas tierras la primera pequeña semilla del anuncio de la fe en Cristo.
Calendario Litúrgico de hoy
Hoy: Miércoles de la IV semana del Tiempo ordinario
Lecturas y Evangelio de hoy
Primera lectura :
2 Samuel 24, 2. 9-17
Aclamación antes del Evangelio:
Juan 10, 27
Evangelio:
Marcos 6, 1-6
Color litúrgico: Green
Reflexión
En Dios el poder, la voluntad y la inteligencia, la sabiduría y la justicia son una sola cosa, de suerte que nada puede haber en el poder divino que no pueda estar en la justa voluntad de Dios o en su sabia inteligencia (Santo Tomás de Aquino)
Jesús de Nazaret, el carpintero, ilumina con su vida de trabajo vuestra vida de trabajadores cristianos. Vosotros iluminad también vuestro ambiente de trabajo con la luz de Cristo (San Juan Pablo II)
El valor primordial del trabajo atañe al hombre mismo que es su autor y su destinatario. Mediante su trabajo, el hombre participa en la obra de la creación. Unido a Cristo, el trabajo puede ser redentor (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.460)