Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino

Evangelio del domingo, 18 de octubre de 2026

Calendario Litúrgico del domingo, 18 de octubre de 2026

XXIX Domingo ordinario

Lecturas y Evangelio de hoy

Primera lectura : Isaίas 45, 1. 4-6
Salmo Responsorial: Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c
Segunda lectura: 1 Tesalonicenses 1, 1-5
Aclamación antes del Evangelio: Filipenses 2, 15. 16
Evangelio: Mateo 22, 15-21

Color litúrgico: Rojo

domingo, 18 de octubre de 2026: Lectura & Salmo Responsorial & Evangelio & Reflexión

Primera lectura

Isaίas 45, 1. 4-6

Así habló el Señor a Ciro, su ungido,
a quien ha tomado de la mano
para someter ante él a las naciones
y desbaratar la potencia de los reyes,
para abrir ante él los portones
y que no quede nada cerrado:
"Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido,
te llamé por tu nombre y te di un título de honor,
aunque tú no me conocieras.
Yo soy el Señor y no hay otro;
fuera de mí no hay Dios.
Te hago poderoso, aunque tú no me conoces,
para que todos sepan, de oriente a occidente,
que no hay otro Dios fuera de mí.
Yo soy el Señor y no hay otro".
 

Salmo Responsorial

Salmo 95, 1 y 3. 4-5. 7-8. 9-10a y c

R. (7b) Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo,
que le cante al Señor toda la tierra.
Su grandeza anunciemos a los pueblos;
de nación en nación sus maravillas. 
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Cantemos al Señor, porque él es grande, 
más digno de alabanza y más tremendo
que todos los dioses paganos, que ni existen; 
ha sido el Señor quien hizo el cielo. 
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Alaben al Señor, pueblos del orbe,
reconozcan su gloria y su poder
y tribútenle honores a su nombre.
Ofrézcanle en sus atrios sacrificios. 
R. Cantemos la grandeza del Señor.
Caigamos en su templo de rodillas.
Tiemblen ante el Señor los atrevidos.
"Reina el Señor". digamos a los pueblos.
El gobierna a las naciones con justicia. 
R. Cantemos la grandeza del Señor.

 

Segunda lectura

1 Tesalonicenses 1, 1-5

Pablo, Silvano y Timoteo deseamos la gracia y la paz a la comunidad cristiana de los tesalonicenses, congregada por Dios Padre y por Jesucristo, el Señor.

En todo momento damos gracias a Dios por ustedes y los tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar las obras que manifiestan la fe de ustedes, los trabajos fatigosos que ha emprendido su amor y la perseverancia que les da su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.

Nunca perdemos de vista, hermanos muy amados de Dios, que él es quien los ha elegido. En efecto, nuestra predicación del Evangelio entre ustedes no se llevó a cabo sólo con palabras, sino también con la fuerza del Espíritu Santo, que produjo en ustedes abundantes frutos.
 

Aclamación antes del Evangelio

Filipenses 2, 15. 16

R. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio 
reflejada en su vida.
R. Aleluya.
 

Evangelio

Mateo 22, 15-21

En aquel tiempo, se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo.

Le enviaron, pues, a algunos de sus secuaces, junto con algunos del partido de Herodes, para que le dijeran: "Maestro, sabemos que eres sincero y enseñas con verdad el camino de Dios, y que nada te arredra, porque no buscas el favor de nadie. Dinos, pues, qué piensas: ¿Es lícito o no pagar el tributo al César?"

Conociendo Jesús la malicia de sus intenciones, les contestó: "Hipócritas, ¿por qué tratan de sorprenderme? Enséñenme la moneda del tributo". Ellos le presentaron una moneda. Jesús les preguntó: "¿De quién es esta imagen y esta inscripción?" Le respondieron: "Del César". Y Jesús concluyó: "Den, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios".


 

Reflexión

  • La moneda del César está hecha en el oro, en donde se encuentra grabada su imagen; la moneda de Dios es el hombre, en quien se encuentra figurada la imagen de Dios; por lo tanto dad vuestras riquezas al César y guardad la conciencia de vuestra inocencia para Dios (San Hilario de Poitiers)

  • La consagración prioritaria a Dios y la esperanza en Él no conllevan una fuga de la realidad, sino aún más un restituir operosamente a Dios lo que le pertenece (Francisco)

  • El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio (…) (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 2.242)

  • Santo del día

    Versículo del Día

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