Calendario Litúrgico del lunes, 22 de diciembre de 2025
Lunes de la cuarta semana de Adviento
Lecturas y Evangelio de hoy
Primera lectura:
1 Samuel 1, 24-28
Aclamación antes del Evangelio:
Evangelio:
Lucas 1, 46-56
Color litúrgico: Morado
Liturgia de las Horas del 22 diciembre
Lunes de la cuarta semana de Adviento
La Liturgia de las Horas: Un Encuentro Diario con Dios
La Liturgia de las Horas se divide en varios momentos clave, cada uno pensado para acompañarnos a lo largo del día en nuestra oración y comunión con Dios:
Oficio de Lecturas – Puede rezarse en cualquier momento del día. Contiene salmos, lecturas bíblicas y textos de los Padres de la Iglesia, ofreciendo alimento espiritual para nuestra jornada.
Laudes (Oración de la Mañana) – Rezada al amanecer, es un hermoso momento de alabanza a Dios por el nuevo día que comienza.
Hora Media – Comprende Tercia (media mañana), Sexta (mediodía) y Nona (media tarde). Estas oraciones nos ayudan a permanecer en la presencia de Dios y a renovar nuestra comunión con Él durante el día.
Vísperas (Oración de la Tarde) – Se reza al atardecer y es una oportunidad para agradecer a Dios por todo lo vivido, meditando sobre Su amor y fidelidad.
Completas (Oración de la Noche) – Antes de dormir, esta oración nos invita a confiar plenamente en Dios, entregándole nuestro descanso y nuestra vida.
Cada momento de la Liturgia de las Horas es un susurro del alma hacia Dios, un encuentro que llena el corazón de paz y fortalece nuestra fe. Que podamos encontrar en esta hermosa tradição un camino de oración constante, dejando que Dios ilumine cada instante de nuestro día. 🙏✨
Elija un horario de oración durante el día.
Laudes
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Hora Tercia
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Hora Sexta
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Hora Nona
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Vísperas
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Completas
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En aquel tiempo, dijo María:
“Mi alma glorifica al Señor
y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador,
porque puso sus ojos en la humildad de su esclava.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre,
y su misericordia llega de generación en generación
a los que lo temen.
Ha hecho sentir el poder de su brazo:
dispersó a los de corazón altanero,
destronó a los potentados
y exaltó a los humildes.
A los hambrientos los colmó de bienes
y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia,
vino en ayuda de Israel, su siervo,
como lo había prometido a nuestros padres,
a Abraham y a su descendencia,
para siempre’’.
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.