Santo del 29 de marzo
Conozca la Historia y la Devoción
El día 29 de marzo, la Iglesia Católica celebra la vida y el legado de santos y beatos que marcaron la historia de la fe con su ejemplo de amor a Dios y al prójimo. En esta fecha especial, recordamos su trayectoria, milagros y enseñanzas, que continúan inspirando a los fieles en todo el mundo.
Acompáñenos a conocer la historia del Santo del 29 de marzo, descubra sus virtudes y profundice en la espiritualidad cristiana a través de oraciones y reflexiones. ¡Que su testimonio de fe fortalezca nuestro camino diario!
Asesinado en el siglo III durante las persecuciones contra los cristianos desencadenadas por los emperadores romanos, se conmemora en el Martirologio Romano, el calendario de los santos cuya primera edición oficial fue aprobada por el Papa Gregorio XIII en 1584
Calendario Litúrgico
29 de marzo: Domingo de Ramos “De la pasión del Señor”
Lecturas y Evangelio de hoy
Procesión de las Palmas - Evangelio:
Mateo 21, 1-11
La Misa - Primera Lectura:
Isaías 50, 4-7
Segunda Lectura:
Filipenses 2, 6-11
Aclamación antes del Evangelio:
Filipenses 2, 8-9
Evangelio:
Mateo 26, 14–27, 66
Color litúrgico: Red
Reflexión
Jesús, que en nada había pecado, fue crucificado por ti; y tú, ¿no te crucificarás por Él? No eres tú quien le haces un favor a Él, ya que tú has recibido primero; lo que haces es devolverle el favor, saldando la deuda que tienes con aquel que por ti fue crucificado en el Gólgota (San Cirilo de Jerusalén)
Del mismo modo que entró en Jerusalén, desea también entrar en nuestras ciudades y en nuestras vidas. Así como lo ha hecho en el Evangelio, cabalgando sobre un simple pollino, viene a nosotros humildemente, pero viene “en el nombre del Señor” (Francisco)
(…) El ‘Rey de la Gloria’ (Sal 24,7-10) entra en su ciudad ‘montado en un asno’: no conquista a la hija de Sión [Jerusalén], figura de su Iglesia, ni por la astucia ni por la violencia, sino por la humildad que da testimonio de la Verdad. Por eso los súbditos de su Reino, aquel día fueron los niños y los ‘pobres de Dios’, que le aclamaban como los ángeles lo anunciaron a los pastores (…) (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 559)