Santo del 8 de noviembre
Conozca la Historia y la Devoción
El día 8 de noviembre, la Iglesia Católica celebra la vida y el legado de santos y beatos que marcaron la historia de la fe con su ejemplo de amor a Dios y al prójimo. En esta fecha especial, recordamos su trayectoria, milagros y enseñanzas, que continúan inspirando a los fieles en todo el mundo.
Acompáñenos a conocer la historia del Santo del 8 de noviembre, descubra sus virtudes y profundice en la espiritualidad cristiana a través de oraciones y reflexiones. ¡Que su testimonio de fe fortalezca nuestro camino diario!
No se puede crear una estatua al dios Esculapio siendo cristiano. Esta elección le cuesta la vida a Claudio, Nicostrato, Semproniano y Castorio, excelentes escultores del siglo IV, originarios de Panonia. El mismo Diocleciano los condena. Mueren en el Danubio encerrados en toneles de plomo.
También llamado Deusdedit, Adeodato fue educado en el monasterio de San Erasmo en Roma. Elegido Papa en 615, en una época muy oscura y de fuertes controversias doctrinales entre Oriente y Occidente, no tuvo tiempo de ocuparse de ellas porque murió en 618, año del terremoto y de la epidemia de sarna.
Calendario Litúrgico
8 de noviembre: XXXII Domingo ordinario
Lecturas y Evangelio de hoy
Primera lectura :
Sabidurίa 6, 12-16
Segunda lectura:
1 Tesalonicenses 4, 13-18
O bien: :
1 Tesalonicenses 4, 13-14
Aclamación antes del Evangelio:
Mateo 24, 42. 44
Evangelio:
Mateo 25, 1-13
Color litúrgico: Green
Reflexión
El alma tiene su puerta a la que viene Cristo y llama. Ábrele, pues; quiere entrar, quiere hallar en vela a su Esposa (San Ambrosio)
Verdadera sabiduría es aprovechar la vida mortal para realizar obras de misericordia, porque, tras la muerte, eso ya no será posible (Benedicto XVI)
‘Todos estos frutos buenos de nuestra naturaleza y de nuestra diligencia, tras haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y según su mandato, los encontramos después de nuevo, limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal’ (Concilio Vaticano II). Dios será entonces ‘todo en todos’ (1Cor 15,22), en la vida eterna (Catecismo de la Iglesia Católica, nº 1.050)